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Lugares secretos de París

3 misterios reales que casi nadie te cuenta sobre la Ciudad de la Luz

París tiene una cara turística que conocés: la Torre Eiffel, el Louvre, los Campos Elíseos. Pero debajo, encima y dentro de esa ciudad hay otra París — la de los túneles olvidados, las ruinas romanas escondidas y los apartamentos sellados durante 70 años. Estas tres historias son reales y documentadas. La primera, además, tiene su propio video.

Misterio 01 · Subsuelo

El cine clandestino de las catacumbas

Calaveras y huesos apilados en los túneles subterráneos de las catacumbas de París
Las catacumbas oficiales conservan 6 millones de huesos. Pero los túneles que las rodean — más de 280 km — son territorio de otra cosa.

En septiembre de 2004, una unidad de la policía francesa hacía un ejercicio de entrenamiento subterráneo bajo el Palais de Chaillot — el edificio justo enfrente de la Torre Eiffel, en el Trocadero. A 18 metros de profundidad, en una galería que no figuraba en ningún mapa oficial, encontraron algo que no esperaba nadie: un cine completo.

No era un montaje improvisado. Tenía pantalla de proyección instalada en una pared, butacas talladas directamente en la piedra caliza, un sistema de electricidad pirateado del alumbrado público de la calle, y un proyector de cine de 35 mm en funcionamiento. Junto a la sala había una lista escrita a mano de las películas programadas para los meses siguientes — títulos de terror y film noir. Y al lado, en una caverna contigua, un restaurante: mesas, sillas, una barra, vajilla.

La policía documentó todo y se retiró para volver tres días después con más equipo. Cuando volvieron, los cables eléctricos estaban cortados, el proyector había desaparecido, y en el suelo había una nota escrita en francés: "Ne nous cherchez pas" — "No nos busquen". Nadie fue identificado nunca. La sala fue sellada por las autoridades y nunca se difundió su ubicación exacta.

El contexto: las catacumbas oficiales de París que abren al público tienen 1,7 km de recorrido. Pero debajo de la ciudad hay más de 280 km de túneles que la mayoría son galerías de cantera medievales clausuradas desde el siglo XIX. Existe una comunidad clandestina de exploradores urbanos parisinos que se llaman a sí mismos cataphiles, entran por bocas de alcantarilla y respiraderos olvidados, y mantienen su propia red de salas, fiestas y — aparentemente — cines. Que la policía nunca haya vuelto a encontrar nada similar oficialmente no significa que no exista. Significa, probablemente, que aprendieron a esconderlo mejor.

▶ Mirá el video

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El recorrido público — los túneles cerrados son otra historia


Misterio 02 · Bajo la plaza

La cripta arqueológica de Notre-Dame

Bóvedas y arcos góticos de una cripta subterránea de piedra, similar a la cripta arqueológica del parvis de Notre-Dame
Debajo de la plaza más fotografiada de París hay 2.000 años de ciudad apilados. Casi nadie baja a verlos.

Cada día, miles de turistas hacen fila en el parvis — la gran plaza frente a Notre-Dame — para sacarse la foto con la catedral. Casi ninguno mira hacia abajo. Si lo hicieran, verían una entrada modesta, un descenso por escalera, y un cartel pequeño que dice: Crypte Archéologique de l'Île de la Cité.

Lo que hay debajo de esa plaza es uno de los museos arqueológicos urbanos más completos de Europa, y casi nadie lo visita. La historia es así: en 1965, la ciudad de París empezó a excavar bajo el parvis para construir un estacionamiento subterráneo. A los pocos metros, las máquinas pararon. Los obreros habían chocado contra muros de hace 2.000 años.

Eran los restos de Lutecia, la París galorromana: el muelle del puerto fluvial, parte de las termas públicas, el cardo (la calle norte-sur principal) y casas privadas con sus pisos de mosaico. Encima de eso, capas medievales: el muro defensivo de Felipe Augusto del siglo XII, sótanos de casas del siglo XVII, los cimientos del Hôtel-Dieu original.

En vez de tapar todo y seguir con el estacionamiento, el proyecto se canceló. Se construyó alrededor de las ruinas un espacio museístico de 2.000 m² y se abrió al público en 1980. La entrada cuesta menos que un café en la terraza de arriba. Lo gestiona el Musée Carnavalet. Está vacío casi siempre.

Si Notre-Dame es la París que todos conocen, esta cripta es literalmente la París que estaba ahí antes. Bajás las escaleras, dejás atrás el ruido de la plaza, y caminás — literalmente — por encima de calles romanas por las que circuló gente cuando esto se llamaba Lutetia Parisiorum y era una pequeña ciudad de provincia del Imperio Romano.


Misterio 03 · Distrito 9

El apartamento congelado en el tiempo

Interior de un apartamento parisino de la Belle Époque con cómoda dorada tallada, espejo antiguo, lámpara vintage y alfombra persa
Cuando entraron en 2010, los muebles tenían 70 años de polvo y en una pared colgaba un cuadro que terminó vendiéndose en 2,1 millones de euros.

En 2010, una agente inmobiliaria parisina recibió un encargo extraño: abrir un apartamento del distrito 9 cuyo alquiler se había venido pagando sin interrupciones durante 70 años, pero al que nadie había entrado en todo ese tiempo. La dueña había muerto hacía unas semanas, sin herederos directos, y había que inventariar el contenido para la sucesión.

La dueña se llamaba Madame de Florian. En 1942, con la ocupación nazi avanzando sobre París, cerró la puerta del apartamento y se mudó al sur de Francia. Nunca volvió. Siguió pagando el alquiler hasta su muerte, ya con más de noventa años. El apartamento quedó intacto desde aquel día de 1942.

Cuando la agente y el notario abrieron la puerta, encontraron una escena que parecía una fotografía: muebles cubiertos por una capa gruesa de polvo, juguetes de la Belle Époque sobre una mesa, frascos de perfume francés a medio usar en la mesa de tocador, una caja de muselina con cosas de Mickey Mouse de los años 30 (regalos de la dueña a una hija que tampoco volvió jamás), un avestruz disecado.

Y en una de las paredes colgaba un retrato sin firmar a primera vista — una mujer joven, vestido rosado, mirada coqueta — que resultó ser obra de Giovanni Boldini (1842–1931), el retratista italiano más cotizado de la Belle Époque parisina. La mujer del cuadro era Marthe de Florian, la abuela de la dueña, una de las cocottes — cortesanas elegantes — más famosas del París de fin de siglo. La pintura no estaba registrada en ningún catálogo público de la obra de Boldini.

Se subastó en París unos meses después. Pulverizó el récord de cualquier obra del artista hasta esa fecha: 2,1 millones de euros. La dirección exacta del apartamento sigue sin difundirse oficialmente para evitar visitas no deseadas. Está, según las pocas fotos publicadas, en algún lugar del 9ème arrondissement, cerca de la Ópera.

/ Skylio Viajes

Estos son 3. París tiene cientos.

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